RESUCITAR A PEROGRULLO

Sí señora.

Ha llegado ése momento fatídico en todo país que entra en serio declive en que una persona tiene que salir a la palestra y ponerse a recitar a Perogrullo. Y ha tenido que ser, cómo no, Esperanza Aguirre. No ha dicho nada del otro jueves, sino simplemente lo que ningún socialista audible te va a decir, porque ya había sido superado. Hemos superado a Perogrullo. Zetapé ha logrado, finalmente, cristalizar una generación que no sabe leer. Que no sabe hablar, ni mucho menos desgajar un pensamiento. Sabe dos cosas. Vaciar botellas. Y sabe a quién votar. Y no es sólo por desidia, sino por la sensación de que si vuelven a mandar los del pajarito, se acabó la fiesta. Ilusos, hasta en eso se equivocan. Éso se va a acabar, pero por las malas. Se va a acabar porque se va a acabar el dinero. Y sin dinero, se acabó la fiesta. Pero eso es el futuro. Hoy me quedo en el presente. Hoy, Esperanza Aguirre ha declarado unas palabras tan sencillas y tan acertadas que me niego a repetirlas aquí. En éste humilde blog no se educa a nadie, aquí se viene enseñado de casa, o se aprende por el camino. Resumiremos las palabras de Esperanza Aguirre en “Hay que ser civilizados”. De Perogrullo, vaya. Y eso decía, que ha llegado ése día en que la presidenta de la comunidad, harta de que alcaldes, ministros, presidentes y jefes de oposición se dediquen al balbuceo, ha tenido que salir a leernos la cartilla. Y bien leída.

En otro tiempo, no tan lejano, imponer por ley la autoridad del profesor hubiera sonado a ultraderecha de la que dice el PSOE. Hoy es una solución momentánea, y así la saludamos. Pero después de eso queda todo por hacer. Quien venga después de Zapatero no tendrá que reformar, ni reconstruir. Tendrá que empezar de cero. Y para demostrarlo, tengo un chiste.

Un profesor de magisterio reparte exámenes corregidos a sus alumnos, proyectos de profesores, y va y dice: “Y no protestéis mucho, que si no perdono las faltas, no pasáis ni la cuarta parte.

¡Juas! ¡Me parto!

Pero el chiste es verídico. Ocurrió hace poco en una importante facultad de Madrid.

Como dice mi hermano mayor. Para educar a los hijos, a veces habría que educar a los padres. O a los profesores, en éste caso.

Aplaudimos las palabras de Esperanza Aguirre. Sí señora.

Ay, Mariano. ¿En qué andarás metido?

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