A Reyes Mate le llama la atención…

Te pongo en antecedentes, lector accidental. Reyes Mate, Filósofa, escribe en El País un artículo en el que manifiesta su contrariedad ante el hecho de que “llama la atención la emoción colectiva que suscitan las víctimas de ETA y la frialdad con la que encajamos los accidentes”. O sea, éramos pocos botarates y parió la abuela.

Lo primero que quiero dejar claro es que no es verdad que los accidentes de tráfico causen menor emoción colectiva. Madrid, sin irme más lejos, está plagada de coronas de flores, colgadas aquí y allá. Las colocan las familias y amigos de las víctimas de accidentes de tráfico. Frente a ellas se hacen recordatorios, y cuando ves una corona de flores mientras conduce o mientras cruza un semáforo, se te ponen de corbata, de pronto. Mira, uno que no salió de ésta curva, de ésta rotonda, donde sea. Además, cada vez que un ser querido va a salir de viaje en coche, siempre le digo: “Ten cuidao”. Y hay muchos como yo. Y eso es emoción colectiva. Como noticia, su importancia o interés tendrá que ver con las circunstancias de cada accidente. Si eran menores los implicados, si el infractor se dio a la fuga, etcétera. Otra cosa es que la acumulación de noticias y cifras anónimas insensibilice a la opinión pública ante cada nueva información. Al ser accidentes, nos hace temer al azar. Y el azar es el mismo para el Rey Juan Carlos que para Manolito Fernández Pintado. Vamos, que te puede pasar a tí. El hecho de que las más veces se deban a una conducción irresponsable no cambia ésa percepción azarosa, incontrolable, en el ciudadano. Es el significado de la palabra accidente.

En el País Vasco, en cambio, si pones una corona de flores en el lugar donde ETA mató a uno, te estás jugando el pellejo. Así que en Vascongadas, un asesinato político se vive como algo habitual. La procesión va por dentro. De emoción colectiva, pues, nada. Íntima, privada. Si se refiere a los cuatro gatos que se manifestaron en Mallorca, con aquel alcalde hablando en español pero el cartel de rechazo a ETA en balear, en una plaza poco indicada para una concentración, ante unos pocos cientos de presentes que miran a los lados, como diciendo: “¿Ya nos podemos ir?”, y con Patxi López por allí, imagino que entre la consternación y el desconcierto, si se refiere a ésa concentración de buenas intenciones y poco más, pues no. No creo que los accidentes de tráfico provoquen menos emoción colectiva.

Vaya por delante, pues, que le niego la mayor. Los accidentes de tráfico provocan mucho más de eso que los crímenes de ETA. Además, ETA ya no se percibe en la calle como un enemigo, sólo es una amenaza para las fuerzas de seguridad. O sea, una minoría. Y en éstos tiempos en los que nos une más el peligro de bancarrota con el que Zapatero baila un vals vienés, es ciertamente comprensible. Espalda contra espalda, los charlis son los banqueros, y si te queda tiempo libre, la gripe A. No unos tipos que matan a militares y guardias civiles. Ya digo, comprensible. Si añades a la ecuación un constante bombardeo mediático que sataniza a Franco y a la iglesia, y le huele el culo a la monarquía. Y con la oposición haciendo el canelo, usted me dirá. Comprensible, que ETA ya no quite el sueño. Si se gasta, más saliva contra Franco de la que se gasta contra ETA, que fue su enemiga más encarnizada, la opinión pública llega a la conclusión de que, si Franco era tan, tan malo, entonces ETA no pueden ser tan, tan malos. No. Emoción colectiva despiertan los accidentes de tráfico, y no los atentados de la mafia vasca.

Otra cosa es si me parece bien. Y no, no me parece bien. Ni me llama la atención, ni me sorprende. Me parece mal. Me indigna. Y me cabrea. Para que se me entienda.

Su llamada de atención es errónea y además, condescendiente con la ETA. ¿Le produce más espanto a usted la posibilidad de que a uno le pase un camión por encima, que la certeza de un enemigo que planea la muerte de alguno de nosotros?

Ya me estoy imaginando a John Wayne con los indios pisándole el culo y una flecha atravesada en el sombrero, y en vez de disparar y agachar la cabeza, le dice al conductor de la diligencia: “¡Frena un poco, que una mala piedra nos puede tirar para la cuneta!”. O sea, que para ésta señora, la imprudencia al volante es un enemigo más serio que ETA. Cumpliendo el tópico del filósofo como alguien ajeno a los problemas prácticos. Y además, puro socialismo frío y administrativo, nada humano, todo máquina.

Lo ignoro casi todo acerca de la tal Reyes Mate, pero sé con seguridad que ETA no ha matado a nadie que le importe lo más mínimo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s