LA SOLUCIÓN DE CAAMAÑO

Y si éramos pocos, parió la abuela. Caamaño, el del perfil bajo que venía a aportar discreción y decencia al Ministerio de Justicia, se desmarca con una afirmación de esas con la firma del PSOE. “La objeción a la nueva ley del aborto es desobediencia civil”, dice. “En nuestro país“, continúa, “no hay más objeción de conciencia que aquélla que está expresamente establecida en la Constitución o por el legislador en las Cortes Generales. Todos estamos sometidos a la ley. Las ideas personales no pueden excusarnos del cumplimiento de la ley porque, si no, nos llevaría en muchísimos temas, en éste y en otros muchos, a la desobediencia civil”. Dicho en llano, que la conciencia solo es un factor a tener en cuenta cuando él lo diga, o si no ésto no lo controla ni el mismísimo Stalin.

Éste Caamaño, que hasta el momento se había desmarcado de las actitudes más cerriles de sus conmilitones, siquiera escénicamente, nos sale ahora vedette, en sustitución veraniega de otros astros del firmamento político, y nos pega el primer graznido en solitario de todo su mandato. Ya venía rozando el peligro, pero esquivando los focos, lo que siempre se agradece.  Caamaño, hasta hoy, había permanecido en la categoría de los políticos vaselina. No olvidemos que éste señor, antes de ser ministro, llevó el aspecto legal del Estatut. Ná menos. Sin embargo, había sabido hacerlo sin que las miradas se posasen sobre él. En aquella ocasión había vedettes de sobra, que ahora están de vacaciones. Ahora, sin embargo, es ministro de Justicia, no un asesor legal. Ahora tiene poder del de verdad. Y aunque a las órdenes de Zapatero, que es el que de verdad toma las decisiones, cágate lorito, Caamaño es el ministro, y como ZP está escenificando una fingidísima indignación con ETA, Caamaño tiene la directriz de hacer caer todo el peso de la ley sobre ETA y su entorno. Ahora sí. Ahora se prohíben actor etarras. Ahora se les caza. Ahora sí. 

ETA responde a ZP como ellos saben, matando y amenazando inocentes. Los órdagos están en la mesa. Caamaño, el del perfil bajo, es ahora un tipo duro. Pero no ha tardado ni un mes en sacudirse ése perfil bajo. Será la escolta, será el coche oficial, no lo sé. El caso es que, traspapelando asuntos, ha cogido el ariete que ZP le ha concedido para las borrikotabernas y ha irrumpido con él en la deontología del médico.

En el PSOE hey tres tipos de político de alta gama: los de vaselina, los de talonario y los de dale a la hoz o te doy con el martillo. En realidad, son tres grados de actitud ante las cámaras. Uno suele pasar de vaselina a talonario si la vaselina fallara. Y si el talonario falla, entonces toca martillo. Si Caamaño ha pasado de la vaselina al martillo sin pasar por talonario es porque:

a) no hay talonario que valga. No hay dinero o el poco que hay no es para tí.

b) No hay acuerdo. Los médicos se oponena acatar esa ley.

c) ¿Para qué negociar? Ahora tengo el poder. Tengo que mostrar firmeza ante los etarras, y lo haré usándote a tí, como hacen ellos. Funciona, ¿sabes?

Pero oiga, ¿no hubiera sido mejor dar vaselina en ese asunto? No soy político, pero estoy seguro de que usted podía encontrar un montón de cosas que decir para salir del paso, y negociar después con los médicos. Pasar, tal vez, de político vaselina a político talonario, si la vaselina no funciona. Pero no. Caamaño se sabe casi en solitario en el escenario, con pleno poder, y mal de agenda, porque le toca currar, y en vez de todo eso, que implica tiempo, paciencia y altura de miras, decide al fin tirar de martillo. Dale a la hoz o te doy con el martillo. O matas a los fetos o te doy con el martillo.

O sea, al PSOE le cuesta Dios y ayuda darle en la cocorota a ETA, pero no tarda un segundo en la cuestión del aborto. Caamaño es ya un socialista de verdad. Un verdadero socialista, sin cortapisas de conciencia, ni constitucionales ni deontológicas. Un ministro de hoz y martillo. Y por supuesto, una vedette en toda regla.

Como ZP, que ya dijo que no toleraría “interferencias paternas” en cuestiones de aborto, Caamaño dice que no tolerará interferencias de conciencia en cuestiones de aborto. O sea, que pasa de los médicos que tienen que ejecutar su ley. O sea, que pasa de los pacientes y pasa de todo.

Éste Caamaño era toda una mosquita muerta. Casi prefería a Bermejo.

Bueno, no. Bermejo era inquietante. Pero se le veía venir de lejos. Éste Caamaño iba de buen tipo, sin embargo. La escolta es que los pierde. No sé si prefiero a uno o a otro. Pero en todo caso, es ZP quien maneja los hilos, y a él nos dirigimos.

ZP, ¿para cuando una ley del aborto de legislaturas, para poder mandar a casa a una administración que no cumple unos mínimos requisitos de transparencia, estética, no sé, resultados…