HISTORIA COMPLETA DE RICHARD KUKLINSKI: (II) Primeros contratos

ATENCIÓN: VIOLENCIA EXTREMA EXPLÍCITA

HOGAR, DULCE HOGAR

Por el año 1956, Linda le dijo a Richard que esperaba un hijo suyo. Richard se puso como una fiera. Con el paso de las semanas, a pegarla en el estómago para que perdiera al niño. Richard, como su padre antes que él, fue en casa un hombre violento. Como Stanley, cuando bebía podía ser venenoso. Con una diferencia: Stanley siempre era violento y peligroso. Richard tenía días con Linda en que era el hombre más gentil del mundo, pero había otros en que se levantaba ya predispuesto a destrozar el mobiliario y agredir a su mujer. Y digo a su mujer porque, en el transcurso del embarazo, Linda consiguió convencer a Richard para que se casaran, aunque fuera por lo civil. Richard, a quien las cosas le gustaban bien hechas, aquello debió de parecerle un apaño, un matrimonio de tapadillo, y probablemente, culpaba a Linda por ello.

TERCER CONTRATO

El tercer contrato de la mafia, fue sacar de circulación a un tipo que vendía coches usados. Le había faltado al respeto a la señora de alguien de dentro. El contrato tenía dos condiciones: Richard tenía que aportar un trozo del cuerpo de la víctima. Y además, debía asegurarse de que la víctima sufriera.

Richard aceptó. Acechó a su víctima en su tienda y en su casa. Decidió que el lugar idóneo era el negocio de coches usados. Cuando llegó el momento, Richard salió a hablar con el tipo, se interesó por un coche. Lo probaron dando una vuelta. Luego, Richard detiene el coche en un lugar previamente escogido, se baja a mirar el motor. “Mire, vea esto”, dice, y el tipo se inclina sobre el motor. Richard le golpea, le inmoviliza y le mete al maletero, inconsciente. Richard conduce tranquilamente hasta una zona boscosa de difícil acceso. Allí, ata a la víctima de cara a un árbol, amordazado, y le enseña un hacha. El tipo quiere gritar, pero apenas emite sonidos por estar atado en una postura extraña. Cuando ve el hacha, se da cuenta de lo que va a ocurrir. Richard, de abajo arriba, destrozó a la víctima, que permaneció consciente hasta desangrarse. Cavó una fosa y enterró los restos. A modo de muestra, entregó la cabeza de la víctima, para regocijo del cliente, que pagó encantado. Otro cliente satisfecho.

COBRADOR

Después de esto, Richard pasó a ser cobrador para la familia. Se había ganado a pulso la fama de hombre duro. El Polaco, le llamaban en la calle. Todos pagaban cuando se presentaba El Polaco. Siempre. Un día, un cliente pagó sólo la mitad. Richard fue a verle a su despacho. “La otra mitad la traeré mañana”. Richard volvió al día siguiente. “Aún no la tengo”, dijo. Richard sacó una pistola. Y el tipo sacó el dinero. “¿Por qué te has arriesgado si tenías el dinero?” “Porque no quería pagar”, dijo el tipo. Richard levantó el arma y disparó. Después, cuando se lo contó al jefe, éste le felicitó. “El respeto es lo más importante”.

LA GRAN OPORTUNIDAD

Richard aceptaba también trabajos a particulares, además de los encargos que hacía para la familia. Pero trabajar para la familia le daba más garantías de seguridad, y también proporcionaba más trabajo. Un día le llegó su primer contrato mayor. Un importante miembro de la familia debía morir. Y además, tenía que sufrir. Un trabajo difícil, porque el tipo sospechaba lo que se le venía encima, y se había enrocado en su fortaleza rodeado de guardaespaldas. Richard nunca preguntaba a sus contratadores por el motivo del encargo. Si se lo contaban, bien. Si no, también. Por lo demás, tenía bastante claro que rara vez se encarga algo así contra nadie que no tuviera verdaderos tratos con la familia. Y ya se sabe lo que pasa cuando juegas con fuego. En esta ocasión, el contrato también incluía una cláusula de sufrimiento extra.

Richard planeó con cuidado la operación, tomándose varias semanas para ello. Observó que el tipo hacía escapadas de baja seguridad para ver a su chica, acompañado por su chófer, que naturalmente se quedaba en el coche el tiempo que durara la visita.

Durante una de esas visitas al nidito, Richard se acercó al chófer y le disparó en la sien, tapándolo luego con el sombrero, como si se hubiera quedado dormido. Después, esperó a su objetivo principal, al que dejó inconsciente. Lo metió en el maletero y condujo hasta un lugar desierto. Allí, le rompió todos los huesos de las piernas con un bate de beisbol. Luego, Richard lo mató de un golpe seco en la cabeza. Por encargo del contratista, introdujo por el ano del cadáver las tarjetas de crédito de la víctima. Tiró el cadáver al río Hudson, y nunca apareció. La familia, para reforzar su coartada, denunció la desaparición a la policía, pero no hizo falta, porque el cadáver nunca apareció. Richard acababa de convertirse en un hombre importante en su negocio.

MULTA Y BARBECHO

Linda tuvo un segundo hijo de Richard. Richard seguía gastando rápidamente todo lo que ganaba. En aquella época, además, tuvo una mala racha en el billar, en el que se jugaba grandes sumas. También tuvo un problema con la familia, y se decidió que El Polaco tenía que apartarse un tiempo. Richard se buscó un trabajo honrado, de mozo de almacén, que aparte de asegurarle unos ingresos más bien exíguos, le servía de puesto vigía para sus propios chanchullos. Todo empezó por un problema doméstico. El administrador del edificio donde vivía Richard y su familia había pegado a los niños por armar alboroto. Richard encontró al tipo en un bar. El camarero era un policía conocido por todo el barrio. Richard agarró al administrador y le dio una gran paliza. Cuando Richard iba a salir por la puerta, el camarero sacó su placa. Richard le dio varios puñetazos en la cabeza, y se largó. La policía fue a hablar con la familia y Richard tuvo que pagar 3000 dólares para saldar la deuda. También se decidió prescindir de sus servicios un tiempo, por las apariencias.

PROPIEDAD PRIVADA

En aquellos días, Richard estaba prácticamente separado de Linda, pero la consideraba de su propiedad, lo mismo que a los niños, por quienes nunca mostró especial cariño. Un día, Joe, el hermano pequeño de Richard, llamó a este para decirle que había visto a Linda en un hotel con un tipo del barrio, un amiguete. Richard se presentó en aquella habitación y los encontró desnudos. Agarró al tipo y le dio la paliza de su vida, todos los huesos rotos. Richard incluso saltó desde la cama sobre el coleguilla varias veces. Le dejó un fémur sano. Los demás huesos del cuerpo se los rompió. Agarró después a Linda y le dijo “Si no fueras la madre de mis hijos, te mataría aquí mismo.” Acto seguido, se largó. Pero antes de irse,  y para que Linda no olvidara aquel episodio, Richard le cortó los pezones.

Apenas volvieron a tener relación, salvo la estrictamente necesaria para ocuparse de los niños.

VUELTA AL RUEDO

Los trabajos con la familia se retomaron indirectamente. Ahora Richard hacía trabajos para el encargado de la seguridad, un lugarteniente de la mafia de Jersey.

El primer contrato fue para matar a un cobrador que había estado robando la recaudación de las loterías clandestinas. Aquel desdichado aún no lo sabía, pero le había tocado el gordo.

Tenía que ser una muerte ejemplar, para evitar tentaciones. Lo siguió hasta una casa de comidas que el tipo frecuentaba, y esperó fuera. Cuando el tipo salió, llovía y no había nadie cerca. Richard salió del coche y le disparó varias veces a la cabeza, a bocajarro. El arma tenía silenciador, nadie advirtió nada. Richard volvió a su coche y se fué a cobrar su sobre.

El segundo contrato importante también tenía como víctima a uno de dentro. Richard no supo el motivo, símplemente aceptó. Siguió al tipo hasta su yate. Estaba acompañado. Richard esperó. Era de noche. La chica se fue en una monovolumen y el objetivo se quedó completamente solo. Richard entró en el yate y redujo al tipo. “Voy a hacerte un favor”, le dijo. “Te mataré rápidamente. Y le disparó en la frente, una vez.” Conocía de antes al tipo, y nunca le gustó a Richard. Pero aquella noche se sentía de buen humor, porque había recuperado el favor de la familia.

La alegría duró poco. El jefe del clan para el que trabajaba Richard murió asesinado de un tiro en la cabeza. Durante un largo período de tiempo, las guerras de sucesión se cobraron muchas vidas. Podía caer cualquiera. Richard se apartó. No quería aceptar trabajos de ninguna de las facciones que se disputaban el trono. Imprudente en las apuestas de juego, Richard hizo gala de su buen juicio a la hora de mantenerse fuera de las apuestas de sucesión, no fuera que apostara por caballo perdedor, y se convirtiera él mismo en objeto de algún contrato. Fueron malos tiempos, y Richard bebía contínuamente. Perdía el control de sus actos. Un día, un tipo le molestó en un bar, y lo mató allí mismo de una puñalada. Se fue de allí. La policía hizo preguntas, pero nadie quiso responderlas. Eso le salvó. Ni la suerte, ni la astucia. La ley del silencio.

EL CORTEJO DEL DEMONIO

Tras un período personal especialmente convulso, Richard intentó un proceso de regeneración. Aceptó un trabajo completamente legal en una imprenta. Allí conoció a Bárbara. Se interesó por ella, y eso no gustó al jefe. “Quédese el trabajo y métaselo por ése culo solemne”, le dijo Richard.

Richard, apuesto, fuerte, elegantísimo, siempre con sus trajes de colores, fue muy insistente en su cortejo a Bárbara. La chica era la hija única de un matrimonio italiano de clase media, y Richard tuvo que ser tenaz para conseguir una cita con ella. Por fin, un día lo logró, y salieron a ver una película un sábado. Bárbara lo pasó bien en aquella primera cita. A la mañana siguiente, Richard volvió a visitar a Bárbara, y el lunes también. Empezaron a salir. Semanas después, Richard la desvirgó, y al poco, Bárbara quedó embarazada. Se casaron. Richard había encontrado a la mujer de su vida. Bárbara acababa de casarse con el demonio.

 

ENLACE A ICEMAN III: LOS AÑOS \”HONRADOS\”

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3 thoughts on “HISTORIA COMPLETA DE RICHARD KUKLINSKI: (II) Primeros contratos

    • Monolocus marzo 7, 2011 / 8:26 pm

      ¡Jaja! Es verdad. ¡Qué cagada!
      Lo cierto es que la redacción de esos posts deja mucho que desear, pero siempre me da pereza revisarlo. En mi defensa diré que para redactar estos posts tuve que acoplar infinidad de fuentes diferentes. Pero sí, lo que señalas es un señor gazapo.
      Visto tu post, tendré que ponerme a ello para tenerlo decente el día del estreno. Gracias por el toque. Que además, me ha hecho reir.

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